Inspirada en la Cattleya mossiae, flor nacional de Venezuela, la obra traduce su esencia en formas y colores que respiran suavidad y energía.
En su centro luminoso, la orquídea se convierte en símbolo de pureza, expansión y sutileza espiritual: una manifestación de la luz que habita y une toda vida.
Inspirada en la Cattleya mossiae, flor nacional de Venezuela, la obra traduce su esencia en formas y colores que respiran suavidad y energía.
En su centro luminoso, la orquídea se convierte en símbolo de pureza, expansión y sutileza espiritual: una manifestación de la luz que habita y une toda vida.